lunes, 7 de enero de 2008

New Age


El enemigo de Dios ha creado un espejismo que el Catecismo de la Iglesia denomina "milenarismo" y que consiste en creer que el Reino de Dios puede ser instaurado en la tierra por medios humanos y que el hombre puede llegar a "ser como Dios" por sus propios medios. A esa "impostura" apocalíptica se le denomina New Age, y fue creada por unos tales Maestros Ascendidos que la comunicaron por escritura automática a su "instrumento" Helena Blavatsky a finales del s. XIX. Su Plan era crear un Nuevo Orden Mundial con su consiguiente Gobierno Mundial bajo la égida de un líder político-religioso denominado Maitreya "El Cristo". Para ello pusieron en marcha el movimiento de Nueva Era desde una Fundación creada por la sucesora de Blawatsky, la teósofa Alice Bailey. El nombre de esa Fundación era "Lucifer"!! Así pues, la New Age es obra de la Lucifer Trust (luego Lucis Trust, para disimular), al igual que lo es la ONU y muchas ONGs como Greenpece, Amnistía Internacional, y centenares de otras.




El milenarismo en el Catecismo de la Iglesia Católica:


La última prueba de la Iglesia

675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el "misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).
676 Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo (cf. DS 3839), sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, "intrínsecamente perverso" (cf. Pío XI, carta enc. Divini Redemptoris, condenando "los errores presentados bajo un falso sentido místico" "de esta especie de falseada redención de los más humildes"; GS 20-21).

677 La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección (cf. Ap 19, 1-9). El Reino no se realizará, por tanto, mediante un triunfo histórico de la Iglesia (cf. Ap 13, 8) en forma de un proceso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal (cf. Ap20, 7-10) que hará descender desde el cielo a su Esposa (cf. Ap 21, 2-4). El triunfo de Dios sobre la rebelión del mal tomará la forma de Juicio final (cf. Ap 20, 12) después de la última sacudida cósmica de este mundo que pasa (cf. 2 P 3, 12-13).

Testimonios de primera mano: